Juan José Mendoza Alvarado
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Es un hecho, Citigroup el grupo financiero propietario del Bank City, el banco que posee una cartera vencida por más de 300 000 millones de dólares, el banco que vió desplomar el valor de sus acciones en un 80% a lo largo de 2008, tendrá una participación gubernamental de hasta 36% de las acciones de dicho grupo. Frente a dicha acción, las autoridades financieras mexicanas han tenido que reaccionar con rapidez para analizar la eventual venta de BANAMEX, propiedad del Citigroup, según lo establece la ley.
.De acuerdo con el artículo 13 de la Ley de Instituciones de Crédito mexicana, "las acciones representativas de las series "O" y "L", serán de libre suscripción. No podrán participar en forma alguna en el capital social de las instituciones de banca múltiple personas morales extranjeras que ejerzan funciones de autoridad". Es decir, que ninguna persona moral y extranjera que desempeñe funciones gubernamentales podrá tener una participación mayoritaria de 10 por ciento sobre el capital social de una institución bancaria que opere en México.
.Es el caso del city bank. El gobierno de Obama adquirirá el 36% de dicho banco y como hemos visto eso está prohibido por la ley.
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De una rápida y eficiente intervención de las autoridades financieras dependerá la tranquilidad de los accionistas y ahorradores de BANAMEX, situación que habrá de definirse en el curso de los próximos días.
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El Sistema Bancario Mexicano está dominado por una estructura oligopólica que encabezan BBVA-BANCOMER, BANAMEX-CITIGROUP y SANTANDER-SERFIN. Las comisiones por concepto de intermediación financiera y las tasas de interés que cobran dichos bancos en México están muy por arriba de los márgenes de beneficio que las empresas productivas pueden pagar; de tal suerte que no cumplen con la función que el sistema económico les tiene encomendado: ofrecer crédito a la empresa privada.
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Mucho se dijo, en el contexto de la apertura comercial y financiera de nuestro país que la competencia al interior del sistema bancario traería múltiples beneficios a los consumidores y a los empresarios. Años ya de ello y los beneficios no se ven por ningún lado. El pueblo de México no celebrará que BANAMEX regrese a manos de algún inversionista mexicano, no se observa ninguna diferencia entre los criterios con que opera el capital mexicano y el transnacional.
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